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Una iglesia particular no se hará autóctona si no logra tener los ministerios adecuados a su realidad y necesidades.
Los europeos hablan de ministerios como solución pastoral a una necesidad imperiosa. Su gran preocupación es el ministerio sacerdotal, porque muchas comunidades quieren celebrar la eucaristía y no disponen de sacerdote. Vienen de un pasado en que podían celebrar la eucaristía semanalmente y se resisten a verse privados de ella por condiciones disciplinarias. Argumentan diciendo que toda comunidad tiene el derecho a disponer de los medios y ministros necesarios en orden al anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos para bien del Pueblo de Dios.
El proceso en América Latina es a la inversa. Las comunidades, especialmente las de provincias, vienen de un pasado en que solamente de tarde en tarde contaban con un ministro ordenado para la celebración de los sacramentos. Esto, y el soplo del Espíritu, ha hecho que los ministerios y servicios laicales hayan sido calificados por los propios obispos como el fenómeno actual más importante de la Iglesia de América Latina. En estos países más bien se corre el peligro de que los ministros ordenados, en mayor número que antes, se apoderen de los servicios y tareas que venían realizando los laicos por pura necesidad y con mayor generosidad.
Con estos trabajos queremos contribuir a apoyar todo este movimiento ministerial de las iglesias locales. Como se ha dicho mucho y se ha hecho menos, publicamos una serie de textos y documentos, desde el Concilio Vaticano II a nuestros días, que hablan especialmente de ministerialidad laical. Y añadimos un trabajo, más sistemático, recordando y recogiendo lo que va siendo experiencia y conocimientos adquiridos entre todos durante estos años de gracia y bendición del Espíritu en nuestras iglesias particulares.
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| Guatemala 1997, 101 páginas, 21x13 cm. Precio: US$ 4.00 |