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Historia de la Provincia San Vicente Ferrer

Lo que hoy se conoce con el nombre de Provincia de San Vicente Ferrer en Centroamérica ha pasado por varias etapas históricas.

La primera presencia dominicana en la región fue en Panamá, a donde llegaron los hijos de Santo Domingo en 1519 para fundar el convento de Santo Domingo en la ciudad de Nombre de Dios, en la costa atlántica, trasladado en 1565 a la ciudad de Panamá, sobre la costa pacífica. Inicialmente llegaron 6 religiosos dirigidos por Fr. Reginaldo de Pedraza; en 1524 llegó el obispo dominico Vicente de Peraza -2º obispo de Panamá- con otros varios frailes más; otra gran expedición llegó en 1528 conducida por Fr. Tomás Ortiz; y en 1533 y 1534 nuevos dominicos, entre ellos el obispo Tomás de Berlanga. Este convento estuvo bajo la jurisdicción de La Española, dependiente a su vez de la Provincia de Bética; en 1530 se integró en la Provincia de Santa Cruz de las indias, en 1540 pasan a pertenecer a la Provincia del Perú; y en 1821 fue suprimido. Igualmente fue suprimido muy pronto el convento de San Enrique del Darién.

En 1529, por invitación de Pedro de Alvarado y procedentes de México, Fr. Domingo de Betanzos y el P. Mayorga llegan a la recién fundada Santiago de los Caballeros de Guatemala y fundan el primer convento dominicano (convento de Santo Domingo). Por diversas circunstancias se ausentaron pronto, pero regresaron en 1535; Fr. Bartolomé de Las Casas y Fray Pedro de Angulo se establecen definitivamente en la ciudad de Guatemala y habitan ese convento. A partir de esa fecha la Orden llevará a cabo en Centroamérica una fecundísima obra de apostolado y civilización.

En ese mismo año de 1535 llegaron los primeros dominicos a León (Nicaragua), fundando los conventos de San Pablo en León y de la Inmaculada en Granada, aunque tuvieron una vida efímera. En 1536 Fray Bartolomé de Las Casas predicó en el convento de San Francisco de la ciudad de Granada (Nicaragua) contra la esclavitud de los indígenas, y desde El Realejo embarcó para su frustrada empresa misionera en Perú. En 1550 es asesinado en León de Nicaragua el 3º obispo de dicha ciudad, Fr. Antonio de Valdivieso OP, por su defensa de los indígenas y su denuncia de las prácticas corruptas del Gobernador Rodrigo de Contreras.

En 1545 se funda el convento de Santa María del Rosario en Cahabón, Alta Verapaz; en 1567 el de San Pablo en Rabinal, Baja Verapaz.

En 1550 se funda el convento de Santo Domingo de San Salvador, tratando con ello las autoridades civiles y eclesiásticas de poner remedio a graves perturbaciones que se estaban dando en la zona. Primero estuvo en el barrio de La Vega o Candelaria, cerca del río Acelhuate, lugar malsano, que se cambió en 1556 a donde está situado ahora. Expropiado en 1829, quedó destruido por los terremotos de 1854 y 1873; las ruinas fueron resguardadas con esmero por dos laicos. Desde 1869 fungió como parroquia. Y desde 1880 como catedral, con el título de El Rosario. En 1902 fue restaurado como convento. Desde 1956 alberga las Obras Asistenciales Fray Martín de Porres, cuya devoción alcanzó un gran auge. En 1929 se acepta la parroquia del Carmen de Santa Ana, erigiéndose una comunidad, con apostolado urbano y rural. También tuvo la Orden casas en Sensuntepeque (enorme parroquia rural) y Sonsonete (casa misional). En 1551 es aceptada por el capítulo general celebrado en Salamanca la nueva Provincia dominicana de San Vicente Ferrer de Chiapas y Guatemala, abarcando lo que hoy es el estado mexicano de Chiapas, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, lugares donde ya tenían conventos. Y es nombrado Fr. Tomás de la Torre primer provincial.

Con la nueva Provincia comenzó una pujante y floreciente vida dominicana en ese territorio -se fundan muchos conventos y doctrinas y se atienden varias instituciones y trabajos de gran importancia. En 1811 se separa la Provincia de San José de Chiapas, integrada por los conventos del estado de Chiapas. Guatemala y El Salvador siguen con el nombre de Provincia de San Vicente. Ésta tenía en Guatemala, entre conventos, casas y doctrinas, además de los citados, Cubulco, San Miguel Chicaj, Salamá, Tactic, San Pedro Carchá, Lanquín, San Cristóbal, Cobán, restaurado en 1991, San Jerónimo, El Chol y otros más. En 1829 tuvo lugar la primera exclaustración, decretada por Francisco Morazán; los religiosos son expulsados de las Provincias Unidas de Centroamérica. Diez años después vuelven unos pocos, con permiso del gobierno conservador de Rafael Carrera, y siguen en régimen de Vicariato Provincial hasta 1872, en que son definitivamente abolidas las órdenes religiosas por el reformador Justo Rufino Barrios, quedando extinguida la Provincia.

En 1877 se le permite al dominico guatemalteco Julián Raymundo Riveiro hacerse cargo del culto en la iglesia conventual y en 1914 es nombrado arzobispo de la capital. En 1885 es nombrado por el Maestro de la Orden el P. Juan María Martínez como vicario general de los dominicos dispersos.

La tradición dominicana fue nula en Costa Rica durante los siglos de dominación española. En 1896, a petición del arzobispo Thiel de San José y con permiso de sus superiores, el antiguo exclaustrado forzoso P. Miguel Pagés se asienta en la parroquia de La Dolorosa de San José de Costa Rica, estableciendo la cofradía del Rosario y la Tercera Orden. Posteriormente van llegando más religiosos y se constituye en convento. En 1923 se funda el colegio de los Ángeles, que en 1934 pasa a ser una comunidad independiente también en San José. En 1961 se aceptaron las parroquias de Santa Cruz, Filadelfia y Arenal, en Guanacaste, a las que se añadieron luego Sardinal y Cartagena; todas ellas fueron devueltas a la diócesis en la década de 1980.

En 1900, procedente de América del Sur, hace un recorrido por toda Centroamérica el P. Segundo Fernández, en su calidad de Vicario General, dándose cuenta de la situación en que vivían los religiosos y del estado de las casas e iglesias. De todo ello informó al Maestro General, pero de hecho no se hizo casi nada por mejorar la situación de la Orden. Aunque sí se restauró el convento de San Salvador con tres nuevos frailes. De diciembre de 1909 a febrero de 1910 el que hizo una detallada visita a todas las casas fue el provincial de España, Fr. Esteban Sacrest, dándose cuenta con admiración del gran trabajo que desarrollaban aquí los dominicos, a pesar de las penurias. Y en 1917 vino personalmente el recién elegido Maestro General Fr. Luis Theissling. En 1923 hizo su visita el provincial de España Fr. Luis Getino; y en 1935 el provincial Fr. Esteban Vigil. Siempre mostraron gran sorpresa y admiración por la labor evangelizadora y educativa de los frailes.

En 1904, en el capítulo general celebrado en Viterbo, Italia, bajo la presidencia del Maestro Fr. Jacinto María Cormier, la Provincia de España se hace cargo de restaurar la antigua Provincia de San Vicente. Se restauran conventos y casas en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, en régimen de Vicariato de la Provincia Madre. A pesar de que aun subsistían trabas legales la Provincia madre se las arregló para enviar personal misionero y los medios materiales que pudo.

En Nicaragua, aunque hubo cuatro obispos dominicos, no volvió a haber presencia hasta 1921, en que llegaron a León, llamados por el obispo Simeón Pereira y Castellón, ofreciéndoles la iglesia de La Merced, así como clases en el seminario. Desde allí hubo una fuerte irradiación misionera por gran parte de Nicaragua, quedando establecida la Tercera Orden en muchas ciudades y pueblos, además de atender el culto a la patrona de la ciudad. Esta casa se entregó a la diócesis en 1995 por no poder atenderla ya. En 1950 se funda casa en Rivas, para atender la incipiente Escuela de Agricultura y Ganadería; posteriormente se fundó un colegio Santo Domingo; la parroquia fue devuelta a la diócesis en 1994, conservando la EIAG y el colegio. A petición de personas particulares de Chinandega el consejo de Vicaría acepta fundar una casa en dicha ciudad para establecer un colegio, que comenzó en 1962; a partir del año 1982 no hay comunidad, pero la casa no ha sido cerrada y el colegio funciona normalmente. En 1966 se erige la casa de Managua, con parroquia y escuela; todo ello fue entregado a la diócesis en 1999, a petición del Consejo Presbiteral y del arzobispo.

En 1954 la Provincia de Aragón se hace cargo de algunos puestos misionales en Alta Verapaz, Guatemala (La Tinta, Telemán, Panzós…) y de la casa y parroquia de Nª Sª del Perpetuo Socorro en la capital, como centro de reposo y acogida de los misioneros de Verapaz. Posteriormente abre dos casas en Panamá: la de San Martín de Porres en David (1963) y la restauración del convento de Santo Domingo en la capital (1967). Ese mismo año de 1954 se erige la casa de La Inmaculada de Tívoli, en Ciudad de Guatemala, por la provincia de España, con el anexo posterior de la parroquia de San Martín de Porres, también en la capital. En 1955 se restauran las casas de Cahabón, Rabinal, así como Cubulco y Salamá (que posteriormente se entregarán a la diócesis), y en 1991 la casa de Cobán.

El 2 de noviembre de 1984 se funda la Viceprovincia de San Vicente Ferrer de Centroamérica, uniendo los territorios y casas de los Vicariatos Regionales de España en Centroamérica y de Aragón en Guatemala. Los sucesivos viceprovinciales han sido: Fr. Luis Miguel Otero, Fr. Rafael Aragón, Fr. José Antonio Fernández de Quevedo y Fr. Pablo Iribarren.

En Honduras, aunque el 3º obispo fue un dominico y hay indicios de que se estableció una comunidad bastante al principio, de hecho no hay testimonios fehacientes comprobables. En 1991 las Provincias norteamericanas de San Alberto Magno y San Martín de Porres realizan conjuntamente la fundación de la Casa Fray Pedro de Córdoba en San Pedro Sula, y el territorio de ese país queda unido a la Viceprovincia. De modo que la Orden tiene presencia en todos los países y territorios de Centroamérica a excepción de Belice. El 10 de abril de 1992 el Maestro de la Orden, Fr. Damian Byrne, emite el decreto por el que se une a la Viceprovincia el Vicariato de Panamá, de la Provincia de Aragón, dando a la nueva entidad el nombre de Viceprovincia de San Vicente Ferrer de Centroamérica y Panamá.

El Capítulo Viceprovincial celebrado en Guatemala en enero de 1993 solicita, y le es concedido, que el nombre definitivo de la Viceprovincia sea el de “San Vicente Ferrer de Centroamérica”. En el año 2005, se elige a fr, Alexis Páez Ovares, (primer prior Viceprovincial centroamericano) y el Capítulo Viceprovincial pide en sus Actas al Maestro de la Orden de Predicadores, fr. Carlos Azpiroz Costa, O.P elevar la entidad a Provincia luego de 21 años de camino. Desde el 26 de agosto al 23 de septiembre de este año visitan la región Fr. Carlos (Maestro de la Orden), F. Joao Xerry (socio para América Latina) y fr. Pedro Luis González (socio para la Península Ibérica) quienes visitaron y consolaron la misión creativa y compasiva de los predicadores en estas tierras.

El día 7 de noviembre de 2005, en la Plenaria del Consejo General, día de todos los santos y santas de la Orden, es erigida nuestra entidad como PROVINCIA SAN VICENTE FERRER EN CENTROAMÉRICA.

Fr. Alexis Páez Ovares, primer prior provincial de la misma, escribía el 11 de noviembre de 2005: “Con alegría compartimos con ustedes la grata noticia de que el 7 de Noviembre (día de todos los santos y santas de la Orden) el Maestro Fr. Carlos A. Azpiroz Costa y el consejo general de la Orden aceptaron y aprobaron nuestra petición de que nuestra, hasta ahora Viceprovincia, sea Provincia.

Hace 21 años nuestra entidad dominicana formada por dos Vicariatos, uno de España y el otro de Aragón, decidieron a petición del MO de entonces Fr. Damián Byrne, unir esfuerzos y conformar en la región centroamericana, conformada por seis países (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá), una entidad propia llamada Viceprovincia San Vicente Ferrer de Centro América; hoy después de varios años y gracias a la confianza de la Orden y al esfuerzo de muchos hermanos que han dado su vida en estas tierras nos han erigido como PROVINCIA SAN VICENTE FERRER DE CENTRO AMÉRICA.

Damos gracias a Dios por este camino dominicano, así mismo a las Provincias de Aragón y España Pedimos a ustedes sus oraciones para que el espíritu de Domingo Nuestro Padre siga acompañando los sueños y esperanzas de toda la familia dominicana en América Central.



Fr. Alexis Páez Ovares, O.P

Prior Provincial"

Más historia: Capítulos provinciales

CAPITULOS PROVINCIALES DE LA PROVINCIA DOMINICANA
DE SAN VICENTE FERRER DE CHIAPAS Y GUATEMALA

Vérnor M. Rojas

Introducción


Historiar la vida de una Provincia Dominicana como la de San Vicente Ferrer de Chiapas y Guatemala, no es tarea nada fácil. Aunque ya gran parte de esa labor la hicieron beneméritos cronistas y escritores, como Remesal, Jiménez, por sólo citar los más conocidos, cuyas obras conservamos plenamente publicadas. Sin embargo, además de que el trabajo de resumen de las obras de los mencionados autores ya es arduo, y que la etapa que cubren es la más primitiva, las etapas posteriores están poco estudiadas, y de las crónicas que sabemos que existieron, casi nada se conserva. La extinción que sufrió la Provincia, a principios del siglo pasado, afectó también a la riqueza de publicaciones que la Provincia produjo por varios años y de mano de muchos y buenos escritores. Las bibliotecas y archivos de los conventos fueron saqueados y su literatura dispersa y hoy casi perdida. Sólo podemos rastrear, por aquí y por allá. Ni siquiera contamos con una colección de las actas de sus Capítulos Provinciales que nos permita seguir la vida institucional de ella.

Pero, de todos modos, al nacer como viceprovincia, tenemos el reto de rescatar todo lo que podamos de nuestro pasado. Siempre la historia ha sido maestra de vida. Y el retorno al pasado ilumina nuestro presente y nos orienta en el caminar hacia delante. Por eso intentamos rescatar lo que podamos. Por lo menos queremos aportar por lo menos nuestro grano de arena, para que esa labor se siga de una manera más sistemática. En ese contexto, ofrecemos ahora este pequeño estudio que hemos hecho -muy rudimentario por cierto- sobre los capítulos provinciales celebrados en la Provincia, durante sus 278 años de vida, desde la fundación en 1551, hasta la extinción en 1829.

Crónica de Remesal

Remesal (1) nos reseña 31 capítulos provinciales, desde el de 1553 hasta el de 1609. De esos, uno, el primero, fue Capítulo constitutivo de la Provincia; los siguientes fueron: 15 capítulos provinciales electivos y 15 capítulos o congregaciones intermedias. Siguiendo su curso podemos conocer la historia de esos primeros 60 años de vida de la Provincia.

En los Capítulos provinciales electivos se eligieron a los quince provinciales que gobernaron la Provincia. De esos quince, sólo dos fueron reelegidos: el primero, Fr. Tomás de la Torre, nombrado por el Maestro de la Orden en 1551 y reelegido en 1564; y Fr. Juan de Castro, elegido en 1572 y reelegido en 1584, segundo período al que renunció antes de acabarlo, para dirigirse a fundar la Orden en Filipinas.

Los capítulos electivos se realizaban alternativamente, uno en el convento de Santo Domingo de Guatemala (hoy en ruinas en Antigua Guatemala), y otro en el convento de Santo Domingo de Ciudad Real (hoy convento de Santo Domingo en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, México). Eran los dos primeros conventos fundados en Guatemala y Chiapas, respectivamente, y los más importantes por su tamaño y el prestigio de ambas ciudades donde estaban ubicados. Fueron pronto prioratos y casas de estudio de la Provincia.

Como el cargo de provincial duraba ya entonces, igual que hoy, cuatro años, los capítulos provinciales electivos se celebraban rigurosamente cada cuatro años. Hay algunas excepciones, por razón de renuncia, de muerte u otro impedimento, que obligaba a adelantarlos, para llenar la vacante de provincial que se hubiera dado. Por ejemplo, el de 1587, adelantado casi medio año, por la vacante del provincial Juan de Castro; y el de 1607, adelantado también, en el que se eligió al P. Alonso García, por muerte de su antecesor inmediato Fr. Juan Manzano.

Los capítulos, congregaciones o juntas intermedias (todos esos nombres usan los cronistas), se realizaban a los dos años del provincialato, por tanto, cada cuatro años también. Su fecha cambiaba, si cambiaba la elección del provincial. Los siete primeros, desde el de 1558 hasta el de 1587, se celebraron en el convento de Santo Domingo de Cobán (hoy, Cobán, Alta Verapaz, Guatemala), por tratarse de un convento situado más o menos a medio camino, entre Guatemala y Ciudad Real, y el tercero en importancia entonces en la Provincia. Seis de ellos se celebraron en el convento de Sacapulas, en el actual departamento del Quiché de Guatemala; uno, el de 1595, en el convento de Santo Domingo de Chiapa (actual Chiapa de Corzo, en Chiapas, México), y otro, el de 1609, en el convento de Santo Domingo de Comitlán (actual Comitán de las Flores, en Chiapas, México).

Remesal nos ha dejado casi completa la lista de los definidores de todos esos capítulos, tanto de los electivos como de los intermedios. En cada capítulo se nombraban cuatro definidores, encargados de legislar, gobernar la Provincia y tomar decisiones, mientras duraba el Capítulo. Casi siempre ocupaban el puesto de definidores los priores o vicarios de los conventos y los maestros en teología o predicadores generales. También figuran desempeñando estos puestos varios ex provinciales. Como al principio el número de frailes era escaso, reaparecen muchas veces los mismos nombres. Así, algunos hasta en 8 oportunidades fueron definidores, como Fr. Alonso de Noreña por ejemplo. A medida que el número de frailes y conventos fue aumentando, van formando parte de los definitorios diferentes frailes de los distintos conventos y casas.

La Provincia tomó la costumbre de celebrar capítulos normalmente en el mes de enero. Salvo algunas excepciones, por muerte, renuncia u otra causa grave que obligara a cambiar las fechas. Los cronistas, casi siempre, señalaban la fecha de inicio del capítulo. Estas reuniones no duraban mucho tiempo, a lo más, dos semanas, según se deduce de algunas actas. Obligaban a desplazarse a varios frailes, y con las dificultades de transporte, propias de la época, se comprende la tendencia a buscar lugares céntricos, como Cobán, Sacapulas, Comitán, para hacer las reuniones intermedias, dejando Guatemala y Ciudad Real para los electivos. Aunque hubo una etapa, bastante larga, desde 1638 hasta 1751, más de un siglo, en que todos los capítulos, tanto electivos como intermedios, se realizaban sólo en el convento de Santo Domingo de Guatemala. De 1753 en adelante, hasta la división de la Provincia, en 1810, se vuelve a alternar otra vez entre Guatemala y Ciudad Real, como únicas sedes de los capítulos.
Se nota también la representatividad de todos los conventos, e incluso vicarías o casas, llevada por sus priores, vicarios u otros dignatarios.

Crónica de Jiménez

Al cerrar su libro Remesal con el Capítulo de 1609, tenemos que acudir a Jiménez para darle seguimiento a nuestro estudio. Jiménez (2), en su extensa obra sobre la Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, comienza a reseñar el capítulo de 1611, y se extiende hasta su tiempo, es decir hasta el de 1719. Así que se trata de más de un siglo estudiado minuciosamente, y nos va a ayudar a seguir el curso normal de los capítulos de la Provincia.

Comenta 55 capítulos, desde el de 1611 (que en nuestra lista ocupa el número 32), hasta el de 1719 (que ocupa el número 86). De ellos, 29 son electivos de Provincial y 26 son intermedios. De casi todos informa con detalles de fechas, definidores, etc., aunque hay algunas lagunas u omisiones. De algunos, apenas se los nombra. Aun así, pudimos elaborar una lista lo más completa posible, y que espera la confrontación con las Actas, para ser definitiva. De los primeros 11 capítulos, desde el de 1611 hasta el de 1632, no hay cambio en su curso. Se van alternando los electivos entre Ciudad Real y Guatemala, aunque se diversifican algo las sedes de los capítulos intermedios: 2 en Sacapulas, 1 en Tecpatlán, 1 en Chiapa, y 1, electivo, en Comitán, el de 1624. Los definidores siguen siendo cuatro en cada capítulo y se nos dan los nombres respectivos.

Ya en el de 1635 se nota un cambio: siguen celebrándose todos en Guatemala, eliminándose así los otros conventos como sedes de capítulo. En éste, ni hubo elección, ni definidores, sino que el provincial fue nombrado por el Maestro de la Orden, por renuncia del anterior y dificultades en la elección.

En ese entonces ya se comenzaba a ventilar el asunto de la alternativa en el nombramiento de los designados para ocupar los diferentes puestos, comenzando por el de Provincial, entre españoles y criollos o nativos. El Maestro de la Orden impone la alternativa como norma a seguir en adelante. Durante un siglo, desde 1551 hasta 1651, todos los Provinciales fueron españoles. En el Capítulo de 1651 se eligió al primer provincial criollo, Fr. Juan de Cárcamo, que, por cierto, era nieto del famoso capitán y escritor Bernal Díaz del Castillo. De aquí en adelante, uno sería español y otro americano.

De los provinciales que reseña Jiménez tres fueron reelegidos: Fr. Alonso García, Fr. Francisco Morán y Fr. José Jirón.

En la crónica de Jiménez hay varias lagunas en la lista de definidores y en otros detalles de las Actas. Sí es muy completa en cuanto al elenco de los muertos que cada capítulo recogía, pero sólo señala nombres, mas no datos biográficos. También se aprecia la misma regularidad en la consignación de fechas y lugares; y se guarda el esquema usual en el modo de celebrarlos. Como novedad, aumenta el número de definidores de los capítulos intermedios hasta el número de doce. Prueba evidente del aumento de conventos y religiosos en la Provincia. Cabe notar que los definidores de los capítulos electivos siguen siendo sólo cuatro, mientras se eleva a doce el de los intermedios, que junto con el provincial de turno, definen y legislan. También estas largas listas de doce definidores las recoge Jiménez, de casi todos los capítulos, lo que nos permite conocer el movimiento de personal y sus respectivos puestos o grados que ocupaban en la Provincia.

La crónica de Jiménez llega a reseñar hasta el capítulo intermedio de 1719. No sabemos por qué interrumpió su reseña, que bien pudo haberla prolongado por diez años más, pues la fecha más probable de su muerte es la de 1730, dado que el capítulo de 1731 ya lo incluye en la lista de los difuntos, muertos en el convento de Santo Domingo de Guatemala.

De todos modos, ese vacío se llena porque afortunadamente conservamos una serie de Actas (3), que comprenden desde las del capítulo intermedio de 1709, hasta las del capítulo intermedio de 1763, o sea casi sesenta años, cuyo curso podemos seguirlo a través de esas Actas, no completo, ciertamente, pero suficiente para continuar con nuestro estudio.

Ultima etapa

Esta etapa, basada en las Actas, es muy interesante. Nos permite conocer mejor y más a fondo el movimiento y la vida de la Provincia. El cuadro externo de los capítulos sigue igual. Todos, hasta el de 1751 inclusive, se realizan en Guatemala. El de 1753, otra vez vuelve a celebrarse en Ciudad Real, y así hasta la división de la Provincia. De los intermedios, sólo sabemos que todos se siguen celebrando en Guatemala. En este período sólo se da una reelección de provincial, en la persona de Fr. Pedro Calixto de Ressa.

A partir del de 1765, casi no tenemos datos, porque ni conservamos las Actas, ni las crónicas; sólo existen datos muy aislados e incompletos que vamos espigando aquí y allá. No obstante, sí nos permite elaborar listas de provinciales y de capítulos electivos, por lo menos hasta la división en 1813, gracias al apoyo que presta el estudio del P. Julián Fuente (4), y algún otro escrito inédito (5). En todo, parece, se sigue el mismo esquema y ritmo de alternabilidad: en fechas, lugares, frecuencia, etc. Sólo se dan dos reelecciones en este período: Fr. Carlos Cadena y Fr. Juan Infante.

Terremoto de 1773 en Guatemala

Se debe señalar el hecho del terremoto de 1773, que destruyó totalmente el gran convento de Santo Domingo de Guatemala (hoy Antigua Guatemala). A partir de ese momento se comienza el proceso de traslado del convento a la nueva ciudad de Guatemala de la Asunción, en el llamado Valle de la Ermita o de la Virgen, donde hoy se asienta la moderna ciudad de Guatemala. Los dominicos fueron los primeros en trasladar los restos de su convento, el que más sufrió en el terremoto, y en empezar la construcción del nuevo convento y templo de Santo Domingo en la nueva ciudad. Acababa de ser elegido Provincial Fr. Nicolás Paniagua, cuando sucedió el terremoto, y en su período se realizó el traslado del convento.

Quisiéramos disponer de más datos de la última época, la de la división de la Provincia; no tenemos las Actas de esos Capítulos, sólo sabemos que siendo Provincial Fr. Antonio Ibáñez, elegido en Guatemala en 1808, se dividió la Provincia, desmembrándose los cuatro conventos de Chiapas y formándose una nueva: la de San José de Chiapas. La Provincia de San Vicente de Guatemala sigue sólo cubriendo Guatemala y El Salvador. A partir de entonces, ambas Provincias tienen una vida muy raquítica, porque siguen las luchas de la independencia política de España, que las debilitaron más todavía, hasta llegar a la triste extinción de las dos.

Los Capítulos Provinciales siguen celebrándose en Guatemala, hasta la llegada de 1829, fecha de la expulsión de los religiosos de Guatemala, decretada por Morazán, en que comienza la extinción de la Provincia, al no poder llevar vida normal los conventos y los frailes.

De la época posterior a la división, y en lo que respecta a la Provincia de San Vicente de Guatemala, sólo hubo cuatro Provinciales, el último de los cuales, Fr. Miguel José de Aycinena, elegido por segunda vez en 1825, fue expulsado de Guatemala a Cuba, junto con todos los frailes, y murió luego. De los capítulos intermedios que tendrían estos cuatro últimos provinciales, tampoco sabemos nada, pero es de creer que se realizarían, como es legislación común en la Orden.

Desde entonces se interrumpe la serie de provinciales y de capítulos y empiezas una nueva etapa, triste y errática, del grupo sobreviviente de religiosos exclaustrados que quedaron.

Resumen general de los Capítulos

Como resumen general podemos dar el siguiente:

La Provincia tuvo 76 Provinciales (6). Los Capítulos Provinciales electivos fueron 74. Sus sedes fueron:

55 en Santo Domingo de Guatemala, divididos así:

  • 46 en Antigua Guatemala y 9 en Nueva Guatemala.

  • 18 en Santo Domingo de Ciudad Real.

  • 1 en Santo Domingo de Comitán.

Los datos generales de los Capítulos intermedios que vamos a dar no son definitivos, por faltarnos en los últimos base documental. Pero nos apoyamos en la legislación usual en la Orden, que determina que a medio Provincialato debe realizarse un capítulo o congregación intermedia. Según esto, hacemos nuestra lista así:

Los capítulos intermedios fueron 67. Sus sedes fueron:

  • 7 en Santo Domingo de Cobán (los primeros)

  • 10 en el convento de Sacapulas (los siguientes)

  • 2 en el convento de Chiapa

  • 1 en el convento de Tecpatán

  • 1 en el convento de Comitán.

  • 46 en el convento de Santo Domingo de Guatemala (los últimos), de los cuales 32 en Antigua Guatemala y 14 en Nueva Guatemala.

Total General: 141 Capítulos.

Actas de los Capítulos

Cada capítulo redactaba un Acta, donde se recogían las decisiones y acuerdos tomados. Desgraciadamente apenas se comienza modernamente el rastreo de esas Actas, de las que disponemos de muy pocas, por el momento. Como ya dijimos, la extinción de la Provincia trajo consigo la pérdida de la riqueza de los archivos y bibliotecas de la Provincia. Ciertamente, Remesal y Jiménez recogen todo su material de las Actas de los Capítulos. Pero a nosotros nos gustaría poder confrontar y ahondar en la fuente misma: las Actas. Un estudio interno de ellas no lo podemos hacer hasta no tenerlas en nuestras manos. Sólo podemos acercarnos a ellas, como desde fuera, siguiendo a los cronistas. Claro que con la confianza de que, tanto Remesal como Jiménez, manejaron con profusión y seriedad las Actas, como la primera y mejor fuente.

Estas Actas eran redactadas en lengua latina, idioma usual en todos los documentos eclesiásticos. Como se comprende, por las dificultades de imprenta, eran todos manuscritos, y cada Prior de convento estaba obligado a hacer una copia auténtica y enviarla al convento siguiente; forma un tanto primitiva de correo y comunicación, pero que era la acostumbrada. De este modo, en cada convento o casa, quedaba, por lo menos, una copia de cada Acta.

Esa Acta era enviada al Maestro de la Orden, a Roma, donde debía ser confirmada y comentada, y, a veces, corregida. Posteriormente, se anunciaba la llegada de la confirmación de las Actas del Capítulo anterior por parte del Maestro de la Orden.

Se seguía un esquema común, externo, si se quiere, y que se convirtió como en un molde en que se vaciaban las variaciones o particularidades propias de cada Capítulo.

Cada Acta, sistematizada, quedaba así:

  • Generales (clase de capítulo, lugar, fecha, asistentes)

  • Absolutiones (cesación de los cargos)

  • Denuntiationes (noticias importantes)

  • Institutiones (nombramientos de diferentes puestos y oficios)

  • Supplicationes (peticiones al Maestro General de la Orden)

  • Postulationes (presentación al Maestro de dispensas o nombramientos reservados a él)

  • Declarationes (interpretaciones o aclaraciones)

  • Ordinationes (ordenaciones sobre la vida de los conventos y los frailes)

  • Asignationes (traslados o cambios de lugar de los religiosos)

  • Nomina defunctorum (lista de frailes fallecidos, desde el capítulo anterior).

  • Suffragia pro vivis (oraciones por personas que viven)

  • Suffragia pro defunctis (sufragios por los difuntos)

  • Indictio sequentis capituli (designación de lugar y fecha del siguiente capítulo)

  • Firma de los definidores y del Provincial y Secretario del Capítulo.

  • Sello de la Provincia.

Este esquema no sabemos cuándo se empezó a usar en la Provincia, puesto que carecemos de las primeras Actas, por el momento; pero es el que se guarda en las 17 Actas que conservamos, desde 1709 hasta 1763; lo que nos permite suponer que viene siendo usado desde muy atrás y, seguramente, lo fue hasta el último Capítulo. Por lo demás, se parece mucho al modelo actual de Actas, por lo menos en los puntos principales, aunque no cabe duda que se han introducido grandes cambios últimamente.

En los aspectos redaccionales o formales reflejaban muy bien el estilo dominante de la época. En los aspectos internos o de fondo, también, pero eso merece trabajo aparte, y de más profundidad, que no nos lo proponemos realizar ahora. Sí es notable el rigor y religiosidad usados. No quedan vacantes, ni casi lagunas sin llenar. Y la lectura seguida de cada acta, da a entender la seriedad y la observancia usual en la Provincia.

Locuciones latinas imperfectas las hay, así como también errores ortográficos o redaccionales, que se han de atribuir o a las formas gramaticales vigentes o a errores de los copistas en sus transcripciones; téngase en cuenta que disponemos de copias hechas por amanuenses. Fácilmente se filtraban faltas ortográficas. Sin contar el paso del tiempo, que hace algunos folios casi ilegibles, y su paleografía sólo se puede hacer con la ayuda del modelo común usado, y aún así, algunas partes son de difícil intelección, por lo mal conservados papeles de que disponemos hasta ahora.

Bibliografía consultada

(1) REMESAL, Fr. Antonio de, OP.: "Historia General de las Indias Occidentales, y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala", 2 vols. 2da. edición, Guatemala, 1932.
(2) JIMENEZ, Fr. Francisco, OP.: "Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala de la Orden de Predicadores", 3 vols. Guatemala, 1930 y 1931.
(3) CAPITULOS PROVINCIALES. SIGLO XVIII. Colección de Actas de varios Capítulos Provinciales. Inédita. Propiedad del Archivo del Convento de Santo Domingo de Guatemala.
(4) FUENTE, Fr. Julián, OP.: "Los Heraldos de la Civilización Centro Americana", Vergara, España, 1929.
(5) FERNANDEZ CONCHA, Miguel: "Liber aureus", manuscrito inédito. Guatemala, 1906. Se conserva en el Archivo del Convento de Santo Domingo de Guatemala.
(6) Lista de Provinciales de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, en "Catálogo de la Vice Provincia de San Vicente Ferrer de Centroamérica", Guatemala, 1986.

Nota. Este artículo fue publicado en "Cuadernos para la historia de la evangelización en América Latina", Quito, Ecuador, 1, 1986, p. 213-223.

 

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