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Inicio > Figuras dominicanas
Figuras Dominicanas
SAN VICENTE FERRER, O.P., trompeta de Dios.
Perfil
Biográfico
Vicente Ferrer nace en Valencia el 23 de enero de 1350. Fueron sus padres Guillermo Ferrer, notario público, y Constancia Miguel, personas virtuosas y distinguidas en la caridad con los pobres. Tuvieron tres hijas y tres hijos.
En 1370, a sus veinte años, Vicente se incorpora por la profesión a la Orden de Santo Domingo. Es un joven de inteligencia prodigiosa, viva imaginación e ingenio penetrante. A los veintiocho años recibe, con calificación "Summa cum Laude", el doctorado en Teología y se dedica a la enseñanza de la ciencia sagrada durante ocho años en las universidades de Valencia, Barcelona y Lérida.
Le inquieta la situación de su cultura, bloqueada por tendencias irreconciliables. Medita el Evangeliode Jesucristo. Y así como se esforzaron por vivirlo Domingo de Guzmán y Francisco de Asís, él se siente llamado por Cristo a evangelizar Europa. A partir de ese momento recorre comarcas de España, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia e Inglaterra, predicando en plazas, caminos y campos. Su tema es la conversión personal y colectiva; invita a salir de costumbres de muerte para lanzarse a los riesgos de una vida nueva; llama a reflexionar sobre el futuro, comenzando su construcción en el presente.
La imagen más utilizada en su predicación es la del juicio final que anuncia inminente y del cual él se presenta como el ángel del Apocalipsis. Respalda este anuncio con una vida austera y penitente, hace de la pobreza su actitud más característica. La participación en la Eucaristía y la búsqueda en la oración son el centro de su vida que armoniza con un carácter franco y jovial. Confirma su predicación con una acción directa con los pobres y necesitados. Su palabra es fuego que conmueve el corazón de las multitudes, que, haciendo pública penitencia, abandonan sus situaciones de pecado. Vicente Ferrer además será árbitro de una Europa dividida política y religiosamente. Vicente reconoce primero al Papa de Avignón, de quien es confesor y ante quien rechaza el nombramiento de obispo. Posteriormente, viendo el escaso interés de dicho Papa para solucionar el Cisma de Occidente, le abandona y recorre regiones aconsejando a príncipes y logrando retiren su obediencia a los Papas avignonenses, por el bien de la Iglesia. En este propósito coincide al final con Catalina de Siena.
Entrega su espíritu a Jesucristo en la ciudad de Vannes (Francia) el 5 de abril de 1419 a la edad de 69 años. Fue canonizado por Calixto III el 29 de Junio de 1455. Su cuerpo se conserva en Vannes.
Semblanza espiritual
Entra en la Orden de Santo Domingo donde vive con gran disciplina la vida regular,dejando de ello claro testimonio en un tratado "Sobre la vida espiritual", donde conjuga la teología del apostolado y el deseo ardiente de perfección. Su pureza virginal, su carácter franco y jovial, y su amor por la austeridad lo habían preparado para la gran misión apostólica, que entre los años 1380 – 1390 lo vio ocupado en numerosas misiones encomendadas por el cardenal legado de Pedro de Luna y por el rey Juan I
de Aragón. El año 1399 se dedicó del todo al ministerio de la predicación itinerante como "legado de parte de Cristo" ya que, como el mismo testifica en carta al antipapa Benedicto XIII, había recibido del mismo Cristo este encargo.
Combatió con enorme esfuerzo la división de la Iglesia en el Cisma de Occidente, dejando finalmente al antipapa. Fue el más ejemplar y eficaz predicador de su tiempo. Firmaba su predicación con milagros, dejando en todas partes una profunda mpresión, renovando espiritualmente regiones enteras y llevando por doquier la paz y la unidad.

SANTA CATALINA DE SIENA, O.P., la Verdad convertida en mujer.
Perfil Biográfico
Catalina Benincasa nace en Siena, Italia, el 25 de Marzo de 1347, hija de Jacomo
Benincasa y Lapa Piacenti, penúltima de veinticinco hermanos. En 1364,
a los diecisiete años, se incorpora a la Orden de Predicadores abrazando
la profesión de los consejos evangélicos en el mundo, según
el espíritu de Santo Domingo.
Toma conciencia de que la contemplación en soledad es estéril si
no se abre a Dios y al prójimo y opta por una soledad interior fecunda,
guiada por los pasos de la Pasión de Cristo. Cristo crucificado la esclarece
los caminos y la impulsa al amor a los pobres y enfermos. Así sirve con
cariño y constancia a dos mujeres, una leprosa y otra apestada que, en
lugar de agradecer a Dios los beneficios, se dedican a difamarla.
Crea un grupo de reflexión: "la bella brigata", compuesto
por amigos, laicos y hermanos predicadores. Entre ellos hay notables, pintores,
nobles. En el grupo se confrontan las grandes tendencias de la época
con el Evangelio de Jesucristo y se especifican compromisos; porque, según
Catalina, "el hombre no vive de flores, sino de frutos". Ella viene
a ser la guía espiritual y la "mamma".
Escribe al Papa Gregorio XI, a eclesiásticos, religiosos, religiosas,
y a muchos laicos, entre ellos al rey de Francia, a la reina de Nápoles,
a príncipes y a diversas autoridades. Autora de importantes obras de
espiritualidad, corona su producción literaria con el "Diálogo",
las "Oraciones" y las "Cartas".
Su tiempo se caracteriza por rencores y convulsiones políticas. Pero
Catalina une a su contemplación en el mundo, una gran destreza para
las negociaciones políticas y un talento de hombre de estado.
En 1376, a sus 29 años, los florentinos la nombran embajadora ante el
Papa, y por eso emprende viaje a Avignón. Se entrevista con Gregorio
XI y consigue la reconciliación de la República de Florencia
con la Santa Sede. En seguida intenta persuadir al Papa para que retorne a
Roma. Lo logra meses después , en enero de 1377. Cuando el Papa entre
en Roma, ella se encuentra en Siena. Gregorio XI muere en 1378 y Catalina se
establece en Roma. Allí se empeña en la movilización de
la ciudad eterna y de otras ciudades en apoyo al Papa de Roma, Urbano VI, sucesor
de Gregorio XI.
Catalina muere en Roma el 29 de abril de 1380, a la edad de treinta y tres
años. Pío II la canoniza en 1461, y el cuatro de noviembre de
1970 es declarada Doctora de la Iglesia por Pablo VI. Su magisterio carismático
es un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad. Fue sepultada en la basílica
dominicana de Santa María sopra Minerva.
Semblanza Espiritual
Por inspiración divina, a los siete años ofreció a Dios
su virginidad y ya en 1363, superada la oposición de la familia, inicia
la vida entre las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, dedicadas con
gran austeridad a la oración, penitencia y ayunos.
Dada la contemplación de la "dulce primero verdad" busca conocer
la presencia de Dios en ella y de ella en Dios. Vive en su propia casa una
vida de sacrificio hasta el año 1370: A los veintitrés años,
en una visión de su esposo celestial, recibe la misión de dedicarse
a la vida de apostolado.
Desde ahora, reforzada por las gracias del Espíritu Santo, a las que
ella responde con docilidad , conseguirá unir una enorme actividad apostólica
con la altísima contemplación de las verdades divinas dentro
de la "celda del corazón". Logra la pacificación entre
las ciudades toscanas y se preocupa de la cruzada de liberación de Tierra
Santa. Se dedicó, con eficacia, a llevar el bien, la virtud y la paz
a los hombres y mujeres de todas las clases sociales. Inflamada del amor de
Cristo crucificado buscó conformarse en todo a Él. El primero
de abril de 1375 recibe los estigmas de la pasión, aunque su aspecto
es de luz, no de sangre.
Su misión fue eficacísima en la reforma de la Iglesia, dividida
por el cisma, y en la reforma de la Orden de Predicadores, apoyando la obra
del Beato Raimundo de Capua. La familia dominicana la considera como su madre.

SAN MARTÍN DE PORRES, O.P., al encuentro de Cristo en el pobre.
Perfil histórico
San Martín de Porres nace en Lima el 9 de diciembre de 1579, hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava y de Ana Velázquez, negra libre panameña. Juan de Porres marcha a Guayaquil, Ecuador, comisionado por el Virrey Don García Hurtado de Mendoza. Allí reclama a sus dos hijos que salen para Ecuador. Años más tarde, Don Juan Porres es nombrado Gobernador de Panamá por lo que los niños, Martín y Juana, regresan con su madre a Lima; es el año 1590, Martín tiene once años. A los Doce Martín está de aprendiz de
peluquero, y asistente dentista. La fama de su santidad corre de boca en boca por la ciudad de Lima. Conoce a Fray Juan de Lorenzana, famoso dominico como teólogo y hombre de virtudes. Le invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario.
La legislación de entonces impedía ser religioso por el color y por la raza, por lo que Martín de Porres ingresa como Donado, pero él se entrega a Dios y su vida está presidida por el servicio, la humildad, la obediencia y un amor sin medida.
San Martín tiene un sueño que Dios le desbarata: “Pasar
desapercibido y ser el último”. Su anhelo es seguir a Jesús
de Nazaret. Se le confía la limpieza de la casa; su escoba será, con la cruz, la gran compañera de su vida.
Sirve y atiende a todos, pero no es de todos comprendido. Un día cortaba el pelo y hacía el cerquillo a un estudiante: éste molesto ante la mejor sonrisa de Fray Martín, no duda en insultarle: ¡Perro mulato! ¡Hipócrita! La respuesta fue una generosa sonrisa.
San Martín lleva dos años en el convento, hace ya seis que no ve a su padre, éste le visita y… después de dialogar con el P. Provincial, éste y el Consejo Conventual deciden que Fray Martín sea hermano cooperador.
El 2 de junio de 1603 se consagra a Dios por su profesión religiosa.
El P. Fernando Aragonés testificará: “Se ejercitaba en
la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles,
indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor”.
La portería del convento es un reguero de soldados humildes, indios,
mulatos, y negros; él solía repetir: “No hay gusto mayor
que dar a los pobres”.
San Martín de Porres es un amor desbordante y universal. Su hermana
Juana disfruta de buena posición social, por lo que, en una finca de ésta,
da cobijo a enfermos y pobres. Y en su patio acoge a perros, gatos y ratones.
Los religiosos de la Ciudad Virreinal van de sorpresa en sorpresa. El Superior
le prohibe realizar nada extraordinario sin su consentimiento. Un día,
cuando regresaba al Convento, un albañil le grita al caer del andamio;
el Santo le hace señas y corre a pedir permiso al superior, éste
y el interesado quedan cautivados pos su docilidad. Su vida termina en olor
de multitudes el 3 de noviembre de 1639.
Semblanza Espiritual
Juan XXIII sentía verdadera devoción por San Martín de
Porres, una pequeña imagen de marfil preside la mesa de su despacho
y él mismo lo canoniza el 6 de mayo de 1962.
San Martín ve confirmado en su persona el Evangelio: “El que
se humilla será ensalzado”. Este hombre que sintonizaba con la
oscuridad de su piel y que disfrutaba en Dios al verse humillado y postergado,
pasados los siglos será un Santo que centre en su persona los dos continentes:
Europa y América, San Martín es querido por todos, invocado por
ricos y pobres, enfermos y menesterosos, por hombres de ciencia y por ignorantes.
Su imagen o su estampa va en los viajes, está en las casas y en los
hospitales, en los libros de rezo y en los de estudio. Todo porque fue humilde,
obediente, y, como dijera Juan XXIII, “Es Martín de la Caridad”.
A nadie extraña que sea Patrono de los Hermanos Cooperadores Dominicos,
del Gremio de los Peluqueros, de la Limpieza Pública, Farmacéuticos
y Enfermeros. Una Congregación sudafricana le tiene por abogado: Son
las Hermanas Dominicas de San Martín de Porres y muchos más.
Todos ellos se gozan de que “Fray Escoba” sea su patrono y su ejemplo.

SANTA ROSA DE LIMA, O.P, buen olor de Cristo.
Perfil Biográfico
Isabel Flores de Oliva, que por su belleza recibió popularmente el nombre
de "Rosa" al que ella añadió "de Santa María",
nació en Lima en 1586. La sociedad de su época, propia de un
periodo colonial, esta orientada en varios aspectos por el ideal de tener más.
Hay allí familias pudientes, otras de pequeños propietarios y
la gran mayoría de campesinos, negros y mulatos, que son tratados como
esclavos. La familia de Rosa es de pequeños propietarios. Los padres
de Rosa se esfuerzan en darle una seria educación humana además
de proporcionarle una sólida formación en la fe.
Lima tiene una comunidad pionera en la evangelización: el convento
de Santo Domingo. Allí los seglares pueden participar en la liturgia,
reunirse a meditar la Palabra de Dios y colaborar temporalmente en los puestos
misionales o "doctrinas".
Rosa en su interior vive un dilema: por un lado siente vocación de
religiosa contemplativa y, por otros, percibe la imperiosa llamada a realizar
esta vocación en el interior de su familia, trabajando por el Reino
de Dios desde fuera del convento. A sus 20 años encuentra el camino:
ser pobre por la fraternidad universal ingresando en la Orden de Predicadores,
en su movimiento seglar.
Como dominica seglar da clases a los niños, incluyendo aprendizaje de
instrumentos musicales (guitarra, arpa, cítara), cultiva el huerto de
casa u trabaja en costura. De esta forma aporta al sostenimiento de su familia
amenazada con estrecheces económicas. En aquel hogar la vida es sencilla,
pero lo necesario nunca falta.
Participa en la Eucaristía en el Convento de Santo Domingo. Al fondo
de su casa construye una cabaña con el fin de asimilar más el
Evangelio en la oración; allí entra en comunión con Dios,
con los hombres y con la naturaleza. Sólo Dios la va retribuyendo y
ella se va forjando como mujer de "contemplación en lo secreto".
A esto une una serie de mortificaciones. Explica en sus escritos que la mortificación
es necesaria para ser saciados por el Espíritu de Dios, para vivir orientados
por el Espíritu Santo, para renovar la faz de la tierra a partir de
uno mismo. Frente a sus prójimos es una mujer comprensiva: disculpa
los errores de los demás, persona las injurias, se empeña en
hacer retornar al buen camino a los pecadores, socorre a los enfermos. Se esfuerza
en la misericordia y la compasión.
Ella misma querrá salir de Lima como misionera pero diversas circunstancias
se lo impiden .Murió a los treinta y un años en Lima el 24 de
agosto de 1617. Su cuerpo se venera en la Basílica dominicana de Santo
Domingo en Lima. Fue canonizada por Clemente X el 12 de abril de 1671. Desde
ese año Toda América Meridional y Filipinas la veneran como patrona.
Fue celebrada como la primera flor de santidad de América, insigne
por la fragancia de su penitencia y oración. Dotada de brillantes cualidades
y dotes de ingenio, ya desde niña se consagra al Señor con voto
de virginidad. Siente profunda veneración por Santa Catalina de Siena,
con quien se advierte una sorprendente afinidad, por ello decide, en 1606,
inscribirse en la Orden Seglar Dominicana para darse más plenamente
a la perfección evangélica. Amante de la soledad dedica gran
parte del tiempo a la contemplación deseando también introducir
a otros en los arcanos de la "oración secreta", divulgando
para ello libros espirituales. Anima a los sacerdotes para que atraigan a todos
al amor a la oración . Recluida frecuentemente en la pequeña
ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra
misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores
y de los "indios". Por ellos desea dar su vida y se entrega a duras
penitencias, para ganarlos a Cristo. Durante quince años soportará gran
aridez espiritual como crisol purificador. También destaca por sus obras
de misericordia con los necesitados y oprimidos.
Rosa arde en amor a Jesús en la Eucaristía y en honda piedad
para con su Madre, cuyo rosario propaga con infatigable celo, estimando que
todo cristiano "debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el
corazón".
Semblanza espiritual
Fue celebrada como la primera flor de santidad de América, insigne por
la fragancia de su penitencia y oración. Dotada de brillantes cualidades
y dotes de ingenio, ya desde niña se consagra al Señor con voto
de virginidad. Siente profunda veneración por Santa Catalina de Siena
, con quien se advierte una sorprendente afinidad, por ello decide, en 1606,
inscribirse en la Orden Seglar Dominicana para darse más plenamente
a la perfección evangélica. Amante de la soledad dedica gran
parte del tiempo a la contemplación deseando también introducir
a otros en los arcanos de la "oración secreta", divulgando
para ello libros espirituales. Anima a los sacerdotes para que atraigan a todos
al amor a la oración . Recluida frecuentemente en la pequeña
ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra
misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores
y de los "indios". Por ellos desea dar su vida y se entrega a duras
penitencias, para ganarlos a Cristo. Durante quince años soportará gran
aridez espiritual como crisol purificador. También destaca por sus obras
de misericordia con los necesitados y oprimidos.
Rosa arde en amor a Jesús en la Eucaristía y en honda piedad
para con su Madre, cuyo rosario propaga con infatigable celo, estimando que
todo cristiano "debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el
corazón".

FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, O.P, Cristo que sufre en el indio.
Fray Bartolomé de Las Casas nació en Sevilla, España
en 1484. Estudió en Salamanca y recién graduado de abogado llegó a
América junto con su padre el 15 de abril de 1502 a La Española
(la actual República Dominicana). Venía, como la mayoría
de jóvenes de su época, motivado por el espíritu aventurero
y el ansia de riqueza. Durante 8 años tomó parte de la guerra
contra los indígenas y los empleó para explotar la tierra siendo
encomendero.
Después de un corto regreso a Europa, como tenía ya los estudios necesarios, se le concedió ser ordenado sacerdote. En 1510, de regreso en La Española, tiene su primer contacto con los dominicos de la isla, quienes predican a favor de la justicia para con los indígenas. Su doctrina le impacta, aunque no la comparte en ese momento.
Bartolomé pasó a Cuba como capellán del ejército y recibió tierra e indígenas, a los que trató siempre con bondad. Sin embargo, percibe el sufrimiento de los indígenas por parte de otros encomenderos: los hombres perecen en las minas, las mujeres
eran abusadas, ancianos y niños morían de hambre y familias enteras se suicidaban para escapar de la brutal explotación.
En Pentecostés de 1514 tiene lugar su conversión. Bartolomé preparaba unas homilías para esta festividad, y se leyendo Eclesiástico 34, 18-22, experimenta que Dios le habla, y recuerda las predicaciones que años antes escuchó de labios de los dominicos. Bartolomé se convierte por la fuerza de la Palabra, renuncia a sus encomiendas y predica
en contra de ese sistema.
Bartolomé viaja a España para amonestar al Rey sobre las reformas que debían darse por los abusos que se cometían en las tierras americanas. En esta ocasión redacta su obra “Abusos y remedios”.
Además, en este viaje se le nombra “Protector de los indígenas”.
En 1517 intentó demostrar la viabilidad de su propuesta de evangelización
pacífica. Se embarca con rumbo a Venezuela. Sin embargo, la empresa no pudo realizarse.
En 1522 ingresa en la Orden de Predicadores en La Española. Estudia en Vega Real. Luego, es nombrado prior en Puerto Plata, donde sigue escribiendo cartas de denuncia sobre la situación indiana y junta el material para escribir su “Historia general de las Indias”.
Fray Bartolomé de Las Casas estaba convencido de la posibilidad de
evangelizar pacíficamente a los indígenas. Para demostrar su
propuesta escribe “El único modo de atraer a todas las gentes
a la verdadera fe” y “Memorial para el Consejo de Indias”.
Después viaja a España, y regresa con la aprobación de
leyes favorables para los indígenas.
Fray Bartolomé de Las Casas vivió un tiempo en Nicaragua, donde
funda un convento de dominicos. Sin embargo, por problemas con el Gobernador
Rodrigo de Contreras abandona esta misión.
Posteriormente intentará nuevamente
comprobar la posibilidad de la evangelización pacífica, en esta
ocasión en Guatemala. Con algunos hermanos dominicos (Cáncer
y Angulo) y por medio de versos, música y canto evangeliza Tezulutlán
(que significa “Tierra de guerra”), cuyo nombre se transforma en
Verapaz (“Tierra de verdadera paz”).
En 1539 regresa a España donde sus ideas tuvieron gran eco en la aprobación
de las llamadas Leyes Nuevas. Estando en España, le ofrecen el obispado
de Cuzco en Perú, pero Las Casas no lo aceptó. En 1544 es nombrado
Obispo de Chiapas. Su ministerio episcopal estuvo caracterizado por las dificultades
con las clases dominadoras de los indígenas. Siendo obispo visita las
tierras centroamericanas. En 1547 renuncia a su obispado y regresa a España.
Fray Bartolomé de Las Casas muere en 1566 cuando vivía en el
Convento de Atocha en Madrid, a la edad de 82 años. Su vida dominicana
la consagró a los indígenas americanos, en quienes descubrió el
rostro sufriente de Cristo.

FRAY ANTONIO DE VALDIVIESO, O.P., dominico, obispo y mártir en Nicaragua.

Fray Antonio de Valdivieso nace en Burgos, España entre 1495 y 1500.
Desde muy joven ingresa a la Orden de Predicadores, probablemente en 1512.
Se sabe poco de los primeros años de vida dominicana de fray Antonio,
aunque es probable que ejerciera algunos ministerios en su España natal,
e incluso que haya estado misionando en las tierras peruanas.
Fray Antonio es nombrado Obispo de Nicaragua en 1543. Sin ser consagrado
obispo, viaja a las tierras nicaragüenses a finales de ese año,
o en los inicios de 1544. En mayo de 1544 ya se encuentra en Nicaragua asumiendo
su misión desde una opción muy clara por los miserables de la diócesis,
los indígenas que son explotados de muchas maneras por los encomenderos.
Desde sus primeros días en Nicaragua redacta algunas cartas denunciando
ante las autoridades españolas los abusos que se comenten en contra
de los indígenas y la difícil situación que vive la Iglesia.
En 1545 por una cédula real se le encomienda el cuidado pastoral del
territorio de Costa Rica. Desde esa fecha, la Diócesis de Nicaragua
se siguió llamado “Diócesis de Nicaragua y Costa Rica”.
El 8 de noviembre de 1545 fray Antonio será consagrado obispo en las
tierras de Gracias a Dios, Honduras. Él será el primer obispo
que se consagra en tierras centroamericanas con la participación de
tres obispos como es propio de esa liturgia. Su consagración episcopal
le permite encontrarse con fray Bartolomé de Las Casas, con quien escribirá dos
cartas que manifiestan el apoyo de Valdivieso al pensamiento lascasiano.
Al regresar a las tierras nicaragüenses, Monseñor Valdivieso sigue asumiendo la defensa del indígena como la opción que perfila todo su quehacer episcopal. Esto le atraerá problemas con autoridades locales y regionales. Los españoles encomenderos le expresarán de muchas maneras su descontento con sus acciones pastorales, de manera especial la familia Contreras, dueña de la mayor parte de las encomiendas nicaragüenses,
y sus secuaces. De hecho, fray Antonio escribe algunas cartas donde testimonia la posibilidad de su asesinato por parte de los grupos dominantes en Nicaragua.
Fray Antonio era un hombre de profunda oración. Su encuentro con Jesús, a quien llamaba su “Verdadero Esposo” le permite asumir un ministerio profético, aún cuando conoce de las posibilidades de su martirio.
Fray Antonio de Valdivieso muere asesinado el 26 de febrero de 1550 en León,
Nicaragua. Ese día era Miércoles de Ceniza, el prelado celebró en
la mañana la liturgia correspondiente. Mientras que los hijos de Rodrigo
de Contreras (Hernando y Pedro), y la esposa (María de Peñalosa)
organizaban las acciones que desembocarían en el martirio del obispo
nicaragüense. Ellos organizaron una turba enardecida que se presentó a
la casa episcopal. Ahí se encontraba fray Antonio jugando ajedrez con
fray Alonso y otro clérigo. Fray Antonio intenta esconderse, sin embargo,
fue encontrado por Hernando de Contreras en un pasillo, donde le propinan estocadas
y es apuñalado con una daga. Monseñor Valdivieso le pide a fray
Alonso y al clérigo que busquen alguien que lo curara. Sin embargo,
ellos notando la gravedad de las heridas lo invitan a salvar su alma. Él
se confiesa entonces con fray Alonso, pide un Crucifijo y lo adora devotamente.
Luego, en brazos de su madre Catalina Álvarez Calvente y rezando el
Credo, entrega su vida al Señor.
Monseñor Antonio de Valdivieso es el primer obispo mártir en
las tierras centroamericanas. Él escribió doce cartas, en las
cuales manifiesta su amor al indígena, su deseo de servir a Dios y a
la comunidad por medio del ministerio episcopal, y como la plantación
de una nueva Iglesia es algo propio de la misión episcopal. Monseñor
Valdivieso escribió que “el obispo no es sólo para tener
mitra y renta, sino para usar jurisdicción, corregir vicios y fundar
virtudes, y remediar las opresiones que se hacen a sus ovejas”.
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